Preocupación por la violencia en los dibujos animados.

Yo estuve al tanto de las preocupaciones que los padres y madres de familia tenían (y siguen teniendo) referente a lo que sus hijos veían en la televisión o en sus dispositivos, alegando que los niños pueden ser influenciados por acciones inapropiadas, lenguaje vulgar o mal comportamiento. Siempre digo que la responsabilidad radica primordialmente en los padres en controlar lo que miran en la pantalla siendo demasiado chicos, aunque con los shows animados sucede una constante, y es que hay gente mayor que sigue creyendo que la animación es solo para el público infantil, ignorando que, sobre todo en estos tiempos, existe la animación catalogada para jóvenes y adultos, como lo es Bojack Horseman, Inside
Job, Smiling Friends, South Park, Daria, Total Drama, MAD, entre muchas otras más.

Hace mucho tiempo (tres décadas para ser más específicos), la atención de los niños frente al televisor se veía atrapada hacía shows disparatados e irreverentes donde los choques
estruendosos, proporciones super exageradas y violencia física eran algo común y corriente de la caricatura de la época, incluso la gente detrás de su creación se daba la libertad de
meter situaciones, chistes o escenarios que fácilmente los padres de los pequeños espectadores entendían como demasiado adultos para sus hijos (aunque por lo general los niños no entendían el mensaje que se quería dar).

Cuando estas series eran extranjeras,
comúnmente pasaban por un trabajo de doblaje para después ser transmitidas, con la peculiaridad de que a veces se podían oír ciertos modismos de la región y modificaciones en las traducciones. Muchas veces estas modificaciones resultaban incluso más atrayentes y graciosas que el trabajo original, pero también había casos en que los mensajes en estas modificaciones estaban algo o muy por encima de lo que debería escuchar un infante, o incluso un joven menor de los 16 años. Podría decirse que en esos tiempos había una baja supervisión del doblaje, si lo puedo decir de alguna forma.

Este asunto sigue pasando hasta nuestros días con las obras que se transmiten específicamente para los niños y no tan niños (aunque la libertad que había en el doblaje
latino se ha estado censurando o limitando bastante). Es quizá algo esperable, osea, quienes hacen los shows animados posibles no son niños, son adultos funcionales quienes
ponen de su ingenio para atraer la atención de su público objetivo. 

Es el ingenio lo que a veces saquen a luz un chiste no tan perceptible para los espectadores sobre asuntos o
conceptos adultos que quizá al principio no se entienda bien o se interprete como algo mediocre, pero que para gente mayor y no tan mayor que la presencie y que capte la
intención escondida en ella, la reconocerá como una genialidad, o como algo que nunca debió de salir a la luz (dependiendo de la mentalidad de la persona)

Con todo esto dicho, mi postura referente a que los padres deben asumir la responsabilidad
de lo que ven sus hijos no cambia, es muy fácil hacer trampa y pasar toda la culpa a alguien más con tal de sentirte un mártir de los buenos valores por tus preocupaciones.

Los shows animados no son ni se ven como se veían antes. Lo gráfico, retorcido e irreverente está mejor clasificado hoy en día para la audiencia que ame de ese tipo de obras, al contrario de cómo se podría administrar todo antes. Si no quieres que tu niño o niña vea la caricatura de un caballo antropomórfico que se droga y tiene sexo con celebridades de Hollywood, perfecto, no lo permitas. Seguramente sería mejor ver un show animado de ponis de colores enseñándole sobre la magia de la amistad, por poner un ejemplo.

Referencias:

Garcias, A. P., & Ramírez, S. U. (2005). Violencia en los dibujos animados de ayer y hoy.
Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2925974

Ulises, R. G., Patricia, S. C. N., Luis, C. R., Rosalba, B. F., Gerardo, L. C., Velasco, M. A., &
Antonio, V. M. (1999). Violencia en las caricaturas: análisis de dos series de
televisión. Rev. Mex. Pueric. Ped;7(37): 22-8, Sept.-oct. 1999. Tab, Graf | LILACS.
https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/lil-276194